Introducción A lo largo de la historia, las quemaduras han sido la causa de una morbilidad y una mortalidad significativas para la humanidad. La geografía tiene un gran impacto en los recursos disponibles para la respuesta ante el desastre y acción humanitaria. Esos recursos y esas acciones influyen en el sufrimiento y en la tasa de supervivencia. Un incendio aislado significativo que tiene lugar en un país rico en recursos hace que la respuesta y el tratamiento se desplacen hacia la zona y se apliquen normalmente en cuestión de horas. Cuando se produce una catástrofe similar en una zona remota o en un país con escasos recursos, el riesgo de muerte y discapacidad es exponencialmente mayor. Durante un incendio o una catástrofe humanitaria los sistemas y los recursos pueden verse abrumados, como a menudo sucede, un resultado que podría utilizarse para distinguir los entornos ricos y pobres en recursos. Las lecciones aprendidas en los desastres, las urgencias humanitarias y las guerras mejoran la acción de las personas y de los sistemas. En consecuencia, la preparación para casos de incendios y crisis humanitaria basada en la gestión y la experiencia recopilada en un desastre anterior beneficia al personal sanitario, al sistema sanitario y, especialmente, al paciente quemado, con independencia de su localización geográfica. Los conceptos de gestión de desastres y ayuda humanitaria son el eje central del comentario siguiente. Dicho de una forma sencilla, un desastre se produce siempre que las necesidades son mayores que los recursos1,2. A menudo, se necesita ayuda del exterior para restaurar el equilibrio en un sistema sobrepasado. La ayuda exterior adopta muchas formas, transferencia de los pacientes a otro centro u otro país, activación de un plan de urgencias nacional o solicitud de ayuda de las organizaciones internacionales. Hay muchas otras definiciones de desastres que se aplican específicamente a los incendios. Masellis describe un desastre como «una amenaza grave e inmediata para a la salud pública3 y divide la gestión de las operaciones de rescate según se trate de un desastre por agente térmico (incendio) y un incendio que esté relacionado con la fuerza causante común, el fuego (v. figura 4.1). El incendio como desastre se define como el daño ecológico inmenso, grave y súbito en la relación entre el hombre y su entorno a tal escala que la comunidad afligida tiene que hacer un esfuerzo extraordinario para adaptarse a ese desastre, y a menudo requiere la ayuda de otras regiones o la ayuda internacional4. El incendio como causa del daño se define como el efecto global de una acción masiva producida por un agente térmico conocido en personas vivas. Se caracteriza por un número excesivo de pacientes que han sufrido quemaduras graves con una tasa elevada de discapacidad y muerte3,5. El incendio que causa 25 muertes o más se denomina incendio catastrófico6. Los incendios son desastres que normalmente tienen consecuencias médicas para la comunidad, el estado y, con menor frecuencia, para el país, por lo que se necesita planificar la atención médica, la asignación de recursos, las comunicaciones y la delegación de funciones. Esos desastres pueden convertirse en urgencias humanitarias cuando el mecanismo ha sido significativo o cuando destruyen las infraestructuras, el gobierno, la funcionalidad social y los recursos económicos como la salud pública, y también cuando corre riesgos la salud médica de una comunidad.
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Tratamiento de las quemaduras en desastres y crisis
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